viernes, 17 de febrero de 2017

La Masía Nº 21 ''El Silencio''





Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda









































Fotografías Inés Matos y Juanichi Marin
Edición fotografía Juanichi Marin
Poema de Pablo Neruda

viernes, 10 de febrero de 2017

La Masía Nº 21 ''Riqueza y Pobreza''

Riqueza y pobreza

Un día, un padre de familia rica y muy acomodada, llevó a su hijo de viaje al campo, con el firme propósito de que el joven valorara lo afortunado que era de poder gozar de tal posición, y se sintiera orgulloso de él.

Estuvieron fuera todo el fin de semana, y se alojaron en una granja con gente campesina muy humilde. Al finalizar el viaje, de regreso ya a casa, el padre preguntó a su hijo:

- “¿Qué te pareció la experiencia?”

- “Buena”, contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia.

- "¿Te diste cuenta de lo pobre que puede llegar a ser la gente?"

- “Sí, papá”

- “¿Y qué aprendiste, pues?", insistió el padre.

- “Muchas cosas, papá…que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro… nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas… que nosotros tenemos lámparas importadas para alumbrar nuestro jardín, mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna… que nuestro patio llega hasta la cerca, y el de ellos abarca el horizonte… que nosotros compramos nuestra comida... ellos siembran y cosechan la de ellos… nosotros cocinamos en cocina eléctrica... ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña… para protegernos, nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas… ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos… nosotros vivimos conectados al móvil, al ordenador y al televisor... ellos, en cambio, están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus labores agrícolas… tú y mamá tenéis que trabajar tanto que casi nunca os veo… ellos tienen tiempo para hablar y convivir cada día en familia…"


Al terminar el hijo el relato, el padre se quedó mudo. Entonces, su hijo añadió:

- "¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos, y lo ricos que podemos llegar a ser!"

Autor Paulo Coelho

















































Fotografías Inés Matos y Juanichi Marin
Edición fotografía Juanichi Marin
Cuento, Riqueza y pobreza, de Paulo Coelho