martes, 27 de octubre de 2015

La Casa del Mal


Morí por la Belleza de Emily Dickinson

Morí por la Belleza, pero apenas pude acostumbrarme a mi tumba, uno que murió por la Verdad se instaló en el cuarto contiguo.

Me preguntó suavemente por qué caí.

“Por la Belleza”, respondí.

“Yo por la Verdad, y ambas son una, por lo que somos hermanos”, dijo él.

Y así, como parientes reunidos en la noche,

Hablamos de un cuarto al otro hasta que el musgo alcanzó nuestros labios y cubrió nuestros nombres.





































































Fotografia Ines Matos y Juanichi Marin
Edicion fotografia Juanichi Marin
Poema: Emily Dickinson

2 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Soy seguidor de este espacio desde hace algún tiempo. Me crie en una provincia gris y apartada del mundo. Allí existían muchos edificios viejos abandonados y solía ir con mis amigos. Nos sentíamos retirados de todo y por esos espacios recorríamos la tarde y el tiempo. Una vez tuve una experiencia que no olvidaré jamás en un balneario abandonado muy cerca de Martorell. Presencié, junto a un amigo, una situación terrorífica que ahora no viene a cuento. También cerca de ese maldito balneario hay un pueblo casi abandonado donde solo viven unos cuantos ancianos. El pueblo es digno de ser descrito en un relato de Lovecraft, Ambrose Bierce, o Ligotti, por poner a algunos ejemplos de los escritores de lo extraño y lo macabro. Y para ir terminando quiero dejar en este magnífico espacio una anécdota. De niño fui a un colegio de cuyo caserón mustio arrebataba el alma. Al final dejó de ser un colegio pero siguió allí sin ser derribado ni restaurado para otra cosa. Y era entonces, cuando yo soñaba que pasaba por allí y me encontraba con la puerta principal abierta. Entraba con el corazón encogido y me encontraba con situaciones diferentes en cada sueño. Una vez, paseando con un amigo por la calle, pasamos al azar por delante de ese colegio y le dije: “Si alguna vez pasas por aquí de noche y oyes ruido en el interior, no te asustes; soy yo que estoy soñando.

Un cordial saludo.

Juanichi Marin dijo...

Desde Olvidado en el Tiempo te agradecemos tu comentario y que nos sigas.
Algunas veces cuando visitamos según que lugares algunos transmiten sensaciones, buscamos que esas sensaciones o emociones se puedan transmitir en una fotografía es difícil, pero el resultado es el que se ven en el blog, algunos lugares podemos contar su historia otros lo reservamos para no dar pista y el lugar abandonado se destruya por si solo, y no intervenga las personas.
Bonita anécdota
Gracias por comentar un saludo Juanichi